Así nuestros hijos pueden desarrollar al máximo sus posibilidades y sus familias se sienten partícipes del proceso, colaborando activamente con el Colegio e implicándose en sus actividades y proyectos.
Está ya a un siglo de distancia, pero su actuación y circunstancias le hacen plenamente contemporáneo. Hijo de marino, abogado de profesión y sacerdote por vocación, Marcelo Spínola tuvo siempre clara conciencia de que los bienes son para compartirlos con quienes los necesitan. Todo lo suyo, dinero, cualidades y conocimientos, lo empleó al servicio de los demás.
Un hecho ha inmortalizado su amor por los pobres: pedir limosna por las calles de Sevilla durante la terrible sequía de 1905. Seis días mendigando bajo el calor de agosto causaron un impacto tremendo en la sociedad sevillana, que lo llamó «el arzobispo mendigo». En diciembre de ese año fue nombrado cardenal y, a su muerte, el 19 de enero de 1906, solo había en su palacio 50 duros y bastantes deudas. Para pagar su entierro hubo que vender su biblioteca.
Celia Méndez y Delgado nace en Fuentes de Andalucía (Sevilla) el 11 de febrero de 1844. Viuda a los 30 años, conoce a Marcelo Spínola siendo este párroco de San Lorenzo en Sevilla. Allí comienza su preparación para fundar, en 1885, las Esclavas del Divino Corazón en Coria (Cáceres).
Mujer de gran temperamento, clara inteligencia, decidida y de firme voluntad; sincera, generosa, humilde y llena de bondad. La Congregación, obra que llevó a cabo junto al Beato Marcelo Spínola, es expresión de su celo por la educación cristiana de la juventud: hoy miles de niños y jóvenes participan de su obra y su espiritualidad.